Cartas desde las islas Cuarta Serie

FUENTE: Diario Clarín             

Este texto corresponde a la serie «Cartas desde las Islas», una edición de la correspondencia enviada por 15 soldados y oficiales durante la Guerra de Malvinas. Saber más: 

Cuarta Serie

1.-“Se viven horas de angustia y de euforia, según si las bajas son propias o del enemigo”

2.-“Seguí siendo fuerte, rogá por todos los que estamos acá”

3.-“Te pido que te cuides y cuides a mis adorables hijos”

4.- Un mensaje final

 

“Se viven horas de angustia y de euforia, según si las bajas son propias o del enemigo”

San Julián

6 de mayo de 1982

Queridos padres y hermanos:

En estas horas difíciles para nuestra querida Patria y en los que está en juego el futuro como Nación con verdaderos objetivos de grandeza, se puede apreciar claramente que la balanza se va inclinando decididamente a nuestro favor. Y no podía ser de otra manera, ya que la causa por nosotros defendida es justa y apoyada por todos los países sudamericanos y por varios de otros continentes.

Aquí lo pasamos bastante bien pues hay posibilidad de hablar por teléfono por medio del telediscado y además el avión de la unidad realiza prácticamente uno o dos vuelos semanales y nos trae cartas y líneas de aliento no sólo de nuestras familias, sino también de todos aquellos que han quedado en Mendoza cumpliendo sus tareas habituales.

Los días aquí pasan muy rápidamente, pues se vive con una intensidad fuera de lo común, ya que se cumplen turnos de alarma a lo largo de todo el día y también vuelos en la zona de operaciones cuando las circunstancias de la actividad del enemigo así lo exigen; estos últimos han sido hasta ahora los menos. También se viven horas de angustia y de euforia según sean las bajas propias o las del enemigo, así supongo lo sentirán todos los argentinos.

Reciban un beso y fuerte abrazo, y confíen en que nuestra causa es justa y triunfará.

Daniel.”

La carta original del primer teniente Manzotti se exhibe en el Museo Nacional de Malvinas en Oliva, Córdoba

El primer teniente Daniel Manzotti, mendocino, fue a la guerra con 33 años. Basado en Puerto San Julián, despegó el 21 de mayo de 1982 para cumplir una misión sobre el Estrecho de San Carlos.

La cuadrilla que integraba, compuesta por tres A4C Skyhawk, había sobrevolado la Gran Malvina y se encontraba próxima al asentamiento de Chartres cuando fue interceptada por una patrulla aérea de Sea Harrier. El avión de Manzotti fue derribado junto al del teniente Néstor López.

El estrecho de San Carlos, entre las islas Gran Malvina y Soledad, donde cumplió su última misión Daniel Manzotti 

Manzotti había ingresado en 1970 en la Escuela de Aviación Militar, en Córdoba. Egresó con el grado de alférez tres años después.

En 1975 se capacitó para volar aviones Douglas A-4C en la V Brigada Aérea, el tipo de avión que piloteaba durante su último vuelo.

Su último destino antes de la guerra fue la IV Brigada Aérea en su Mendoza natal. Allí continuó volando con el A-4C.

De los siete pilotos identificados en esta imagen de la IV Brigada Aérea, cuatro cayeron durante la guerra. El primer teniente Daniel Manzotti al centro, agachado. Caído en el Estrecho de San Carlos el 21 de mayo de 1982. Parados de izquierda a derecha: alférez Gerardo Isaac, que atacó el portaaviones Invincible el día 30 de mayo de 1982; el teniente Jorge Bono, caído el 24 de mayo de 1982; el teniente Ricardo Lucero, eyectado el 25 de mayo de 1982; oficial no identificado y por último el teniente Néstor López, caído junto a Manzotti el 21 de mayo de 1982.
Abajo, agachados, el teniente Jorge Casco, caído el 9 de mayo de 1982; al centro, Daniel Manzotti y a la derecha el alférez Carlos Codrington, quien sobrevivió a la guerra. La foto fue tomada en diciembre de 1981, los grados son los que tenían ese año.

El Museo Nacional de Malvinas (Oliva, Córdoba) que contiene las cartas de Daniel Manzotti, también expone un avión A-4C Skyhawk, similar al que el primer teniente volaba al ser derribado.

Avión A-4C Skyhawk, matrícula C-302. Cumplió 11 misiones de combate en 1982.

Recuerdos familiares

Manzotti estaba casado con Marta Krause. Tuvieron tres hijos: Daniela, Marcos y Alejandra. La más pequeña, Alejandra, tenía un año cuando su papá se fue a la guerra.

El primer teniente Manzotti carga en brazos a Daniela, su hija mayor.

   Esta foto fue tomada durante el último verano que compartió la familia Manzotti, en 1982. Marcos en brazos de su padre, Daniela y Alejandra en los brazos de Marta.

Los restos del primer teniente Manzotti se encuentran en el cementerio de Darwin. Esta información fue confirmada en 1986 por la Embajada de Suiza, encargada de contestar el pedido formulado por la familia de conocer su lugar de sepultura.

La carta de la Embajada de Suiza aclara las condiciones en las que fue derribado el primer teniente Manzotti y responde el pedido de su viuda de visitar su tumba.

Transcripción de la carta

“Sra. Marta Elena Krause de Manzotti

10 de noviembre de 1986

Estimada Sra. de Manzotti:

En contestación al pedido formulado por su hermano, Contador Krause con respecto a la identificación del lugar donde se encuentran sepultados los restos mortales de su esposo, cúmpleme informarle que ahora estoy en posición de confirmarle que el Teniente Manzotti fue sepultado en el Cementerio Argentino de Darwin. La sepultura está ubicada en el Lote B, fila 4, número 18 y está inscripto en el registro de tumbas de los muertos en la guerra.

Según la información que ha llegado a mi conocimiento, el avión del Teniente Manzotti fue derribado el 21 de mayo y se estrelló al sud del Monte Doyle en las Malvinas (Falklands) Occidentales, desintegrándose con el impacto. El piloto fue identificado por el cuello de su uniforme y el casco hallados entre los restos del avión que tenían su nombre. El proceso de identificación, a cargo del Comité Internacional de la Cruz Roja, ha tomado un tiempo considerable y recién hemos sido notificados de los resultados obtenidos.

Cuando hablé con el Contador Krause, me mencionó el deseo suyo de visitar la tumba en las Islas Falkland (transcripción). El Gobierno Británico estaría de acuerdo en que la visita se llevase a cabo bajo los auspicios del Comité Internacional de la Cruz Roja. Todo esto, por supuesto, estaría supeditado al consensentimiento del Gobierno Argentino.

Ruégole acepte mis sinceras condolencias por la muerte de su esposo. Si tuviera alguna otra duda que aclarar, por favor no vacile en escribirme.

Hago propicia esta oportunidad para saludarle con mi mayor consideración.

N N Inkster
Primer Secretario”

La esposa de Manzotti, Marta Krause, vive en Córdoba junto a sus tres hijos: Daniela (44), Marcos (42) y Alejandra (40). Daniela, la hija mayor, siguió los pasos de su padre e ingresó en la Escuela de Aviación cuando tenía 29 años. Actualmente es capitán del Escalafón Complementario Especialidad Adiestramiento Físico.

En honor a la memoria de Daniel Manzotti, se bautizó una escuela secundaria con su nombre en la ciudad de Mendoza.

 

“Seguí siendo fuerte, rogá por todos los que estamos acá”

“Isla Malvina,

13 de mayo de 1982

Querida mamá, quiera Dios que cuando te llegue esta simple carta te encuentres muy bien. Que yo estoy bien por el momento, quiera Dios que siga así.

Paso a contarte que hace unos días que estamos acá. Te pido una cosa, que pienso como madre debes estar muy afligida, pero no te aflijas porque yo estoy bien. Quiero que pienses solo en tus dos hijos que son más chicos y que ellos te pueden necesitar mucho más que yo, porque yo no soy tan chico como para que pienses tanto, pero con eso no quiero decir que no me hacés falta. Quiero tener madre y padre por muchos años más, no quiero tener que lamentar que perdí a mi madre por una cosa como ésta.

Comprendo que te va a ser difícil sobrellevar esto, pero tenés que hacerlo. Por favor mami, la plata de mi sueldo te la van a girar a vos, con esa plata andá al doctor y que te dé algún tranquilizante. La plata yo no la necesito porque todo nos dan a nosotros, todo lo que dona la gente.

Seguí siendo fuerte, rogá por todos los que estamos acá. Si te cuentan algo, no te dejes llevar por lo que dicen. El lugar donde estoy es lindo, casi el clima de Tucumán.

No tengo más que contarte. Saluda a todos los que pregunten por mí, dígale que las cosas van según lo que me cuentan a mí.

Chao mamá, seguí siendo fuerte. Te mando unas postales de Comodoro que compré cuando venía para acá.

Vos escribí al regimiento y hoy la traen para acá.

Chao, un beso grande del que está defendiendo la patria

Valor Mamá”

  

Edmundo Federico Marcial llegó a las Islas Malvinas desde Comodoro Rivadavia junto al Regimiento 12 de Infantería. Nacido en Catamarca, había llegado a la Escuela de Suboficiales del Ejército Sargento Cabral con solo 14 años. Su excelente promedio le permitió elegir su destino al recibirse: el Regimiento 12 de Infantería General Arenales en Mercedes, provincia de Corrientes, desde donde partiría dos años después a la guerra.

Edmundo Marcial, a la derecha, en la Escuela de Suboficiales del Ejército Sargento Cabral, en Campo de Mayo.

Edmundo Marcial en su egreso, en noviembre de 1980. Alcanzó el grado de Cabo de Infantería del Ejército con 16 años y excelentes calificaciones

Al llegar a las islas, el cabo primero Marcial fue trasladado con su división a Pradera de Ganso. Su responsabilidad era la de rastrillar con el fin de ubicar a las tropas enemigas: estaba al frente, en las primeras filas de combate.

Tras el desembarco de las tropas inglesas, los días se endurecieron para la Compañía “A” del Regimiento 12 al que pertenecía. Las misiones eran continuas y cada vez más peligrosas. Marcial formaba parte de la patrulla de exploración y era normal para ellos encontrarse con patrullas enemigas. El 27 de mayo finalmente se enfrentaron en la Batalla de Pradera de Ganso, el primer gran enfrentamiento terrestre de la Guerra de Malvinas. Habían pasado dos semanas desde la última carta escrita a su madre.

La posición de Marcial en Pradera del Ganso, isla Soledad

El cabo primero Marcial recibió la orden de cubrir el movimiento del resto de la Sección con su gente. En pleno combate, murió por un impacto de bala en la cabeza. Otro soldado le quitó las municiones, el correaje, un par de binoculares, una brújula, una birome y cerró sus ojos. Al ser tomado prisionero por las tropas inglesas, le quitaron todas las pertenencias de Marcial excepto la lapicera, que llevó al continente para entregar a la familia Marcial.

     Con sus padres en San Fernando del Valle de Catamarca

Cursando cuarto grado en la Escuela Nº318 de San José Norte, en su Catamarca natal

Edmundo Federico hizo el primer año de la secundaria en la Escuela Técnica General San Martín. Luego se trasladó a Buenos Aires para seguir sus estudios en la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral, donde se destacó como alumno.

Con sus compañeros de promoción. Al llegar a Malvinas se reencontró con muchos de ellos. Marcial está arrodillado a la derecha.

Adolescente, en sus prácticas en la Escuela de Suboficiales ubicada en Campo de Mayo.

En el cementerio de Darwin

Los restos del cabo primero Marcial descansan en el Cementerio de Darwin. Durante más de 30 años permanecieron sin ser identificados. En 2018 fueron reconocidos gracias al acuerdo entre los gobiernos de Argentina y del Reino Unido, con la mediación de la Cruz Roja

   

Su madre, Amalia Elina, en la primera visita de familiares al cementerio de Darwin en 1991.

Amalia Elina frente a la sepultura de su hijo, ahora identificada, en su último viaje a Malvinas en 2018

En su memoria se nombró una calle en su ciudad natal, San José. Cada 28 de mayo, en el aniversario de su muerte en Pradera del Ganso, se homenajea al héroe catamarqueño.

 

“Te pido que te cuides y cuides a mis adorables hijos”

“Río Gallegos

10 de mayo de 1982

Mi amor: espero que al recibir estas líneas se encuentren vos, nuestros hijos y el resto de la familia bien.

Yo estoy en perfectas condiciones con muchísimo deseo de que esto terminé bien y pronto. Hoy cumplo 10 días en el despliegue y no hay mayores novedades. La única constante que hemos tenido es el mal tiempo. Todavía no hemos visto el sol.

Nuestro grupo creo que es el que más cómodo trabaja, ya que al tener dos escuadrones hacemos turno un día cada uno y podemos dormir un poco más el día libre. Como te cuento en mi anterior estoy viviendo en el hotel Santa Cruz, uno de los mejores de Gallegos. Es muy bonito y cómodo. Yo vivo con Gavazzi. Lo único incómodo es que todas las comidas las hacemos en la base, y eso nos hace bajar mucho, ya que hay varios km entre la ciudad y la base. Como ya te comenté, ubiqué a los parientes, recién pude hacerlo el sábado y me invitaron para el domingo y allí almorzamos juntos. Pasé un rato muy lindo, como los domingos en casa junto a toda la familia.

Mi salud es buena, no obstante me cuido, y he tomado la determinación de no cenar, de esa forma duermo mejor y no exijo al estómago.

Recibí los dos paquetes que me enviaste, llegaron juntos, gracias por todo, están riquísimo los chocolates.

El que no llegó fue el guaraní creo que ya lo regresaron por el mal tiempo.

Respecto a los teléfonos, vos ya tenés el del hotel al igual que la dirección, y según parece nos van a poner o conectar un teléfono directo a través de YPF, para que todos podamos llamar y no sea un gran presupuesto. Cuando esté conectado te llamaré. Para el de allá para acá (RYD-GAL) pregunta a Pérez que seguramente ellos están en el tema. Ese teléfono funcionará solo en la base así que si me llaman a través de él debes hacerlo antes de las 21 hs ya que después de esa hora voy al hotel. Estoy en campaña de conseguir ropa para la gimnasia, porque tenemos un lugar donde ir, pero casi ninguno trajo equipo. La ropa es de tropa (toda verde) tiene una pinta bárbara. De aquí no tengo otras noticias, todos estamos muy bien, con muchas ganas y con una fe en que todo va a salir bien. Pensando siempre en el asado que vamos a hacer cuando esto termine.

Esta escrito pero, te pido que te cuides y cuides a mis adorables hijos y más teniendo en cuenta que ‘Oscar Federico’ ya puede estar entre nosotros. Puedes estar tranquila que yo cumpliré con mi misión lo mejor posible y jamás arriesgaré más allá de lo que la seguridad y experiencia me permitan. Ustedes siempre estarán conmigo, y son mis guías, mi fuerza espiritual, y mi voluntad de volver, lo que hará salir airoso de esa situación. Como última recomendación te pido que no confíes en noticieros y periodistas, no olvides que allí por encima de todo buscan el negocio, la información siempre estará cargada de desconfianza más de los críticos.

Mi vida me despido de vos hasta muy pronto con un besote grande para vos y nuestros hijos y todo el resto de la familia.

Oscar

PD: les envío la bendición al Manu y Leti”

El primer teniente Manuel Oscar Bustos era piloto del Grupo 5 de Caza de la V Brigada Aérea. Estaba basado junto a su cuadrilla en Río Gallegos, desde donde despegaban los aviones hacia sus objetivos en las islas. El primer teniente se desempeñaba como jefe de escuadrilla de los cazabombarderos A-4B Skyhawk, un tipo de avión de ataque desarrollado en los Estados Unidos en la década de 1950.

El 12 de mayo de 1982, al día de haber escrito la última carta a su familia, el primer teniente Bustos, los tenientes Jorge Ibarlucea y Mario Nívoli y el Alférez Alfredo Vázquez partieron hacia las islas con la misión de atacar la fragata Brilliant y al destructor Glasgow, navíos de la Marina Real Británica.

La última foto

Una fotografía tomada antes de subir a su avión el 12 de mayo muestra al primer teniente Bustos sonriente, colocándose su traje de vuelo y equipo antiexposición a pocos momentos de partir.

El día anterior, el primer teniente se había esquinzado el pie derecho al tropezar en un pozo tapado de nieve. Sin embargo, hizo prometer a un compañero que no diría nada para que no lo bajaran de la misión. El borceguí de cuero desatado del primer teniente, que se observa en la imagen, probablemente haya sido una forma de aliviar el dolor para cumplir con su tarea.

A las 12:20 del 12 de mayo de 1982 partió la escuadrilla. Bancos de niebla y sal en los parabrisas de los aviones dificultaban la visión. La escuadrilla era atacada por fuego antiaéreo de las naves británicas. A pesar de las condiciones adversas, lograron dañar a los navíos de la Marina Real.

La fragata HMS Brilliant, uno de los objetivos de la última misión del primer teniente Bustos. Fotografía tomada tres años después de la guerra.

El destructor HMS Glasgow. Luego del ataque por parte del Grupo 5 de Caza al que pertenecía el primer teniente Bustos, no pudo seguir combatiendo y tuvo que volver a Gran Bretaña.

Los A-4B Skyhawk de la Escuadrilla Cuña del primer teniente Bustos volaban a quinientos metros entre sí cuando recibieron los impactos de un misil Sea Wolf. El primero, en el avión del teniente Nívoli. Luego el del teniente Ibarlucea. Bustos trató de esquivarlo, pero su nave tocó el agua y se estrelló en el mar.

El Estrecho de San Carlos donde Bustos cumplió su última misión

El Alférez Alfredo Vázquez fue el único superviviente de la operación. Aterrizó en Río Gallegos a las 14:20, unas dos horas después de haber iniciado la misión. También murió en Malvinas, menos de un mes después.

El primer teniente Bustos, en su unidad de combate, la V Brigada Aérea con asiento en Villa Reynolds, San Luis. Detrás, uno de los A-4B Skyhawk que pilotearía en la Guerra de Malvinas

La familia Bustos

El primer teniente Manuel Oscar Bustos había nacido el 13 de marzo de 1952 en la Ciudad de Córdoba. Ingresó en la Escuela de Aviación Militar en 1969, y egresó con el grado de Alférez en 1972. Estaba casado con Mabel Mercedes Altamirano Bernahola

Oscar y Mabel, de luna de miel en Bariloche.

El matrimonio Bustos tuvo tres hijos. Fue durante su estadía en Río Gallegos que el primer teniente Oscar Bustos se enteró que Mabel estaba embarazada de su tercer hijo. En sus últimas cartas, el primer teniente expresó su deseo de que lo nombraran “Oscar Federico”.

  El primer teniente Bustos con su primer hijo, Lucas Manuel. Vacaciones de verano en Pinamar en 1981.

Mabel junto a sus tres hijos: Lucas Manuel, Leticia Andrea y el pequeño Oscar Federico, quien no llegó a conocer a su padre

Manuel Oscar Bustos fue ascendido a capitán post mortem. Sus tres hijos siguieron sus pasos: dos trabajan en la Fuerza Aérea y el tercero en la Policía de Seguridad Aeroportuaria.

 

Un mensaje final

Las quince cartas que precedieron este mensaje son una pequeña ventana a un período de la historia argentina que involucró la esperanza, el orgullo y el dolor de miles de argentinos.

Enviar la transcripción de esos textos por email intentó ser una forma de revivir esas voces y traerlas al tiempo presente, al mezclarse éstas con los correos que cada lector recibe diariamente.

Así, muchas personas habrán empezado leer, al principio un poco distraídos, las conmovedoras palabras de un soldado escritas desde una trinchera, los deseos de un piloto antes de emprender el que sería su último vuelo (aunque no lo supiera) o las palabras de un oficial hablándole desde el frente de batalla a su pequeño hijo, sin saber él tampoco que esas serían las últimas palabras que podría decirle.

Clarín quiere agradecer a todos las familias que conservan estas cartas y recuerdos como tesoros de esas vidas, a las familias que colaboraron cn esta edición y a los coleccionistas que facilitaron documentos y fotografías.

Respeto

Foto: Coronel Esteban Vilgré La Madrid