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Fuente: http://noticiasenvuelo.faa.mil.ar/articulos.asp?idn=4097

 

“INDÓMITOS GUERREROS, SU LEYENDA SIGUE VIVA”

Con este lema la Fuerza Aérea Argentina conmemoró el 40° Aniversario de su Bautismo de Fuego
Por 1° teniente Sofía Cadegiani y Lic. Florencia Sosa / Fotos: C1° Roc

 

El 1° de mayo se conmemoró el 40° Aniversario del Bautismo de Fuego de la Fuerza Aérea Argentina (FAA), la primera acción en combate de la Institución. En esta oportunidad, la ceremonia central se realizó en la ciudad de San Julián, localidad en la que fue emplazada una de las bases aéreas militares de despliegue operativo durante el Conflicto del Atlántico Sur. Allí, los hangares coronados de lluvia, viento y frío irrumpieron en el recuerdo de quienes hace 4 décadas forjaron uno de los capítulos más importantes en la historia alada.

Este encuentro con el legado malvinero estuvo presidido por el ministro de Defensa, Jorge Taiana, acompañado por el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, teniente general Juan Martín Paleo; el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Xavier Julián Isaac; el titular de Armada Argentina, almirante Julio Guardia; el intendente de la ciudad de Puerto San Julián, Daniel Gardonio; el ministro de Gobierno, Leandro Zuliani, en representación de la Gobernación de la provincia de Santa Cruz. También estuvieron presentes veteranos de guerra de Malvinas, autoridades nacionales, provinciales, municipales, representantes de las Fuerzas Armadas, invitados especiales y la comunidad de San Julián.

Al comenzar el evento se efectuó el estreno del corto institucional alusivo el cual contó con la incorporación de subtítulos para contribuir a las prácticas de accesibilidad. Posteriormente, la Banda Militar de Música “Capitán Luis Candelaria” de la IX Brigada Aérea interpretó las estrofas del Himno Nacional Argentino.

Luego, el diácono Rubén Fonseca de la ciudad de San Julián pronunció una invocación religiosa: “Hace 40 años estos héroes llegaron a un pueblo con mucho viento y frío, un pueblo que no sabía de guerras pero sí sabía dar amor y hospitalidad, como buenos hijos de Dios, y su espíritu los llenó de calor de hogar y de familia a los cuales hoy se los recuerda como verdaderos amados hijos de esta tierra”.

A continuación, en representación de todo el pueblo sureño Julián Díaz, un joven de la comunidad, realizó la lectura de la lista más sagrada de la Fuerza Aérea Argentina: los 55 héroes de la Institución que dieron su vida por la Patria.

La ceremonia continuó con la ejecución del minuto de silencio en memoria de los custodios eternos de las Islas Malvinas.

SAN JULIÁN: UNA CIUDAD CON CORAZÓN MALVINERO

Seguidamente, en nombre de la comunidad de San Julián, Alejandro Garanelo, brindó palabras alusivas: “Puerto San Julián, al igual que muchos pueblos de la Patagonia vivieron de manera diferente al resto del país el Conflicto de Malvinas, no porque seamos diferentes, sino por simples factores: en principio la proximidad con el Teatro de Operaciones y después la inusitada maquinaria bélica que se vio en movimiento en esos días en pueblos tan pequeños que vieron cómo su calma se vio alterada por la guerra y después por la interacción con todos ustedes”.

“La pista pasa a unos escasos metros de la ciudad de Puerto San Julián, esto hacía que los vecinos salgan a contar los aviones de las Escuadrillas que iban al combate y sabiendo del tiempo estimado de regreso los esperaban para realizar un recuento que no siempre estaba completo”, afirmó Garanelo, quien se dirigió a los veteranos de guerra: “Esta interacción se dio con ustedes en las alegrías y las tristezas, allí en la hostería municipal, en el mercado, en la panadería, en la telefónica y la iglesia, en las casas”.

“Los habitantes de San Julián vivieron la guerra junto a los veteranos de la Base Aérea Militar San Julián. Vivieron la incertidumbre, el oscurecimiento, el toque de queda y las alarmas de posibles ataques aéreos”, declaró el integrante de la comunidad.
Asimismo, destacó que esta experiencia dejó en evidencia tres aristas: el trabajo en equipo; el amor a la tierra en defensa de la soberanía y el valor de la palabra representada en “el peso de un juramento, nada menor en tiempos que corren”.

Garanelo finalizó diciendo: “En estos refugios hoy desiertos estoy convencido que no hay fantasmas, pero sí están habitados por espíritus de hombres (…) que no dudaron un instante en exponer lo más valioso que tenían, su vida, para defender el territorio nacional. Queridos veteranos, bienvenidos a San Julián, bienvenidos a la Patagonia, bienvenidos, una vez más, a su segunda casa”.

LAS VOCES DE LA GESTA.

Posteriormente, el suboficial mayor “VGM” (R) Daniel Vilches se acercó al atril para brindar un discurso en nombre de todos los suboficiales que participaron del Conflicto: “Nuestros valerosos pilotos lograron el Bautismo de Fuego, nada más ni nada menos, contra una potencia mundial como fue Gran Bretaña, por amor incondicional a la causa que todos creíamos y creemos que tiene que ver con la soberanía nacional”.

En su testimonio también remarcó la importancia del vínculo entre avión, piloto y escalón técnico.  “A San Julián la siento como una tierra sagrada porque desde acá despegaron los valerosos pilotos que defendieron nuestra Patria, algunos no volvieron, y ese dolor para nosotros nos produjo un dolor en la garganta durante muchísimo tiempo”, declaró el suboficial mayor y agregó “No puedo más que emocionarme de sentir esa energía dentro de estos refugios”.

“Nuestro agradecimiento es total y pleno al pueblo de San Julián (…) Estamos convencidos ya después de 40 años que en los niños vamos a albergar la recuperación de nuestras Islas que fueron, son y serán argentinas creyendo que por la parte diplomática lo podamos llegar a conseguir”, explicó el veterano.

Por último, concluyó: “El 1° de mayo la Fuerza Aérea Argentina recibió su Bautismo de Fuego y marcó el almanaque, en un día muy nuestro, con la sangre de aquellos hombres que defendieron el suelo de aquellas islas ¡Viva la Patria, por esos héroes que con honor su vida dieron!”.

Acompañado del cálido aplauso y la emoción de los presentes, el suboficial mayor Vilches dejó el atril para dar lugar al brigadier mayor “VGM” (R) Norberto Dimeglio, quien integró el primer ataque a la flota británica con el Escuadrilla Torno en 1982.

“Hace 40 años, con el grado de capitán, tuvimos una responsabilidad, cumplir con un objetivo irrenunciable que es la defensa de nuestras islas Malvinas, sentimiento permanente de los argentinos de bien”, comenzó Dimeglio.

“Fuimos porque desde niños, nuestras familias nos enseñaron dónde estaban las islas. En las escuelas nos ilustraron sobre los principales fundamentos que sostienen los derechos inalienables que tenemos sobre ellas y ya en la Fuerza Aérea Argentina profundizamos los conceptos históricos, jurídicos, geográficos, como así también las distintas acciones que nuestro país llevaba a cabo en esa época”, declaró el oficial.

Entre estas actividades enumeró la construcción de la pista con planchas de aluminio en Puerto Argentino para una mejor conexión entre los isleños y el continente; luego se llevó a cabo la pista de asfalto; la conexión a través de Líneas Aéreas del Estado; la provisión de gas, combustible y alimentos frescos gracias a los barcos de la Armada como así también la asistencia médica para los isleños.

Además, destacó que la necesidad de desplegar al sur en un corto lapso de tiempo requirió la búsqueda inmediata de información “sobre los medios británicos, sus capacidades, su alcance, su letalidad. Aprendimos a navegar en el mar con aviones con un solo motor, adoptamos las tácticas para un eventual ataque a buques, buscamos aumentar la supervivencia ante una eventual eyección sobre el mar”.

“La Fuerza Aérea Argentina incorporó más de 35 aviones de tipo ejecutivo conformando lo que llamamos el Escuadrón Fénix, aviones con pilotos civiles y militares, con velocidades y ecoradar muy similares a los aviones caza”, recordó el veterano y agregó: “Esto permitió que durante todo el Conflicto se realizaran innumerables misiones desgastando a los aviones que operaban desde los porta aviones británicos en salidas en las cuales no aparecía ningún avión de combate sino ellos”, manifestó el oficial. Asimismo, brindó una síntesis de lo ocurrido durante el Bautismo de Fuego de la Fuerza Aérea Argentina.

Entre los sucesos ocurridos el 1° de mayo, el brigadier mayor recordó el momento en que, ante el ataque naval de un destructor y dos fragatas británicas, “nuestro Comando, en una rápida acción envió desde el continente 17 aviones de ataque y 5 aviones de cobertura aérea. De esta manera se saturó el control de defensa aérea de los británicos que tenían sobre los buques, pero varios aviones argentinos fueron interceptados y algunos derribados”.

“Esta situación táctica, dinámica y compleja, es la que permitió que con mi Escuadrilla, integrada por 3 aeronaves Mirage M 5 Dagger, con el indicativo Torno, acompañado por el entonces teniente Gustavo Aguirre Faget y el primer teniente César Román, despegando de esta pista, atacáramos a los buques con los cañones de 30mm y las bombas frenadas que llevábamos”, relató el oficial y agregó: “La sorpresa de los buques fue total, porque un Mirage despegando de San Julián no podía llegar hasta esa zona del este de las islas”.

“Nosotros regresamos a la Unidad sanos y salvos y toda la adrenalina remanente se consumió en los abrazos y festejos con nuestra gente, en especial con el mecánico, que orgulloso atendía al avión que habíamos traído de vuelta (…) Sin ellos no había ni hay vuelos posibles”, declaró el brigadier mayor.

Durante su discurso también compartió su experiencia de cómo era el día a día en San Julián: “Nuestra vida cambiaba rotundamente al llegar la noche, cuando los pilotos partíamos a nuestro alojamiento, en el actual hotel Costanera, concurríamos a la parrilla municipal para racionar o pasábamos por la Iglesia para orar. Por su parte, nuestros más de 100 mecánicos que atendían nuestros aviones y acá en el aeropuerto permanecían en las carpas atentos a una salida inmediata, se acomodaban en el gimnasio municipal con sus técnicos y soldados en catres de campaña y bolsas de dormir”.  En esta oportunidad, reconoció la importancia de las muestras de aprecio de la comunidad y el apoyo de las familias.

El oficial también resumió con orgullo el resultado del 1° de mayo: “El avión Vulcan no hizo más ataques, los Harrier nunca más bombardearon a baja altura, los buques cañoneaban Puerto Argentino solamente con mal tiempo o de noche, cuando no podíamos volar”.

Por último, el brigadier mayor Dimeglio concluyó: “Tras estos 40 años que transcurrieron del Conflicto sigo estando muy orgulloso de pertenecer a la Fuerza Aérea, la aptitud y actitud de su personal, la voluntad de lucha ante la realidad y la historia heredada son las bases para alcanzar los objetivos que tiene la Institución para el bien común: defender la Patria hoy, ayer y siempre”.

EL PASADO, PRESENTE Y FUTURO DE UNA FUERZA PROBADA EN COMBATE

En esta fecha tan importante también brindó palabras alusivas el titular de la Institución, brigadier general Xavier Julián Isaac, quien se refirió a la razón por la cual se eligió San Julián como ciudad propicia para conmemorar dicho aniversario: “Volvimos para reafirmar que después de tanto tiempo ese sentimiento malvinero sigue vivo, tan vivo como siempre”.

“Si bien la Fuerza Aérea operó desde distintas Bases, como ya dijimos en Trelew, Comodoro Rivadavia, Río Gallegos, Río Grande, en las Islas Malvinas y siempre sentimos el calor y el apoyo de nuestra gente, acá en San Julián se forjó una relación sentida, profunda, que aún hoy dura y por la cual esta ciudad tiene un lugar muy especial en nuestros corazones aeronáuticos” , manifestó el jefe del Estado Mayor General de la FAA.

En sus palabras destacó el compromiso puesto de manifiesto por los protagonistas de la heroica Gesta de “defender la Patria, incluso hasta perder la vida” e invitó a los presentes a imaginar cómo era un día en pleno Conflicto, donde oficiales, suboficiales, soldados y civiles trabajaban codo a codo en pos de un sueño: recuperar las Islas Malvinas.

“Acá mismo ponen en marcha los aviones, salen van a la plataforma y en cabecera ponen potencia y despegan. Primero los Torno, antes que nadie, y detrás de ellos muchas más misiones, cientos de ellas”, afirmó Isaac.

“Salen, vuelan sobre el mar, efectúan navegaciones largas, complejas, agotadoras, siempre pegados al mar, como solían hacerlo. Se encuentran con el invasor inglés y este los recibe con misiles, ellos siguen… los reciben con cañones y ellos siguen… hay un camarada derribado y ya nada los detiene. Siguen, llegan, tiran, pegan, cae un buque, averían otro. Con cada buque hundido y averiado, y con cada camarada caído empiezan a construir esa leyenda que dura hoy todavía: la de los pilotos de la Fuerza Aérea en Malvinas”, aseveró el brigadier general.

En este contexto, cuando el personal regresaba de la misión encomendada “con ese sentimiento contradictorio de la felicidad por el blanco batido y el dolor por el camarada perdido” el titular de la Institución declara que surgía con fuerza el espíritu de “San Julián y su gente, dando el apoyo y el aliento necesario para que nuestros guerreros pudieran estar listos para un nuevo día, con el objetivo de cumplir más misiones de combate”.

“La Fuerza Aérea de hoy les rinde tributo de la mejor manera que sabe hacerlo: volando los 365 días del año”, destacó el brigadier general y continuó: “mientras todo esto ocurre, nuestra gente, lo más valioso que tenemos, se sigue preparando, se capacita, se perfecciona”.

Asimismo, destacó el trabajo que realiza el personal para recuperar medios y capacidades; las tareas de modernización de Sistemas de Armas; el apoyo del FONDEF y la incorporación de nuevas aeronaves.

“Como la Fuerza, esto no se detiene. Nosotros somos herederos de esa raza de valientes. No importa el enemigo, no importa su tamaño. Somos una Fuerza que respetamos nuestra historia, a nuestros veteranos, a nuestra gente y como ellos, cuando hay obstáculos los sorteamos y seguimos al frente”, aseveró con orgullo el titular de la Institución y agregó: “Somos una Fuerza que vive con pasión, una fuerza que tiene un combustible especial con el cual vuela, que es el coraje que heredamos de nuestros héroes, es un combustible que nos permite que, a pesar del día que sea, diáfano o con severas tormentas, nosotros siempre volamos más alto, más rápido y más lejos”.

Para finalizar, declaró: “Somos una Fuerza Aérea valiente, corajuda, malvinera, una Fuerza probada en combate. Gracias a ellos y lo decimos con mucho orgullo, somos una Fuerza Aérea que no se detiene. Me gustaría decirle a los más jóvenes que no hay que olvidar, que siga siempre prendida la llama y nunca dejen de decir con mucho orgullo lo que siempre afirmamos hoy: desde siempre y por siempre, honor y gloria a nuestros héroes de Malvinas”.

A continuación, el ministro de Defensa, Jorge Taiana, se dirigió a los veteranos de Guerra de Malvinas: “Es un honor compartir esta conmemoración con ustedes”.

En esta oportunidad, el titular de la cartera de Defensa destacó los sentimientos que genera este Bautismo de Fuego: “El primero de ellos es el sentimiento de Patria, el sentimiento de comunidad compartida, de destino común, de interés común, el de solidaridad entre todos los que formamos parte de esa comunidad”.

“Es muy interesante la experiencia que todos contaban del relacionamiento estrecho entre San Julián y la Fuerza Aérea, (…) esa relación estrecha es un punto importante e imprescindible. No hay sociedad fuerte si no hay una relación estrecha de fraternidad y de solidaridad entre el conjunto de la sociedad y su instrumento armado, eso lo hemos visto con claridad muy recientemente cuando sufrimos otro ataque inesperado que fue la pandemia”, explicó Taiana.

“El Operativo Belgrano 1 y el Operativo Belgrano 2 son dos ejemplos de gran movilización, de esfuerzo, de participación, de despliegue territorial, de medios y recursos con gran esfuerzo y de encuentro con los distintos sectores de la sociedad para enfrentar ese enemigo desconocido por bastante tiempo”, comentó el ministro.

“Yo quiero tomar el ejemplo de los 55 héroes de la Fuerza Aérea, pero también de todos los veteranos (…) Nosotros, como argentinos, les debemos el ejemplo de haber luchado en defensa de nuestra Patria, de nuestra bandera, de nuestra tierra y de nuestra sociedad”, declaró el titular de la cartera y concluyó: “No hay sociedad que pueda ponerse de pie si no está orgullosa de sí misma, de sus luchas, de sus sacrificios, de sus esfuerzos. Los 55 caídos y todos ustedes son un buen ejemplo de ese esfuerzo y de orgullo para las nuevas generaciones de argentinos. Ciertamente las Malvinas fueron, son y serán argentinas ¡Viva la Patria!”.

A continuación, los presentes entonaron con orgullo las estrofas de la Marcha de Malvinas y así se dio por finalizado el primer momento de esta emotiva ceremonia.

En charla con Noticias en Vuelo, el Brigadier Rhode Carlos Alberto, comentó “Lo que me genera este día, son sentimientos encontrados. En primer lugar, el dolor por la pérdida de todos los amigos, compañeros y camaradas y, en segundo, un sentimiento de orgullo de poder haber sido fieles a nuestro juramento de dar la vida por nuestra querida Patria. A nuestros futuros oficiales, combatientes, les digo que se capaciten, que tengan el sentimiento y el amor por la patria como lo hemos tenido nosotros”.

Al finalizar, la comitiva se dirigió a la Plazoleta Héroes de Malvinas de la ciudad de San Julián para continuar con otro de los momentos emotivos de la jornada.

Es esta oportunidad, los miembros de la comunidad, veteranos, autoridades y escuelas invitadas se formaron frente al monumento en conmemoración de los caídos y al Mirage M5-Dagger para rendir homenaje.

La Banda Militar de Música “Capitan Luis Candelaria” marcó el comienzo, entonando las estrofas de la marcha “Bautismo de Fuego”, compuesta por el vicecomodoro Luis Romano.

Seguidamente se procedió a izar los pabellones de la República Argentina, de la provincia de Santa Cruz y de la ciudad de puerto San Julián, por las autoridades designadas, mientras la banda presentó “Aurora”. Posteriormente se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino y se retiraron las banderas de los distintos Institutos Educativos.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del intendente de Puerto San Julián “Estar aquí hoy, es sentir que parte de nuestra familia regresa. Los san julianenses tenemos muy fresca la memoria de esos días, de contar cuántos aviones se iban y cuántos volvían”.

A su vez, luego de finalizar su discurso, el intendente junto con el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina procedió a realizar el descubrimiento de la placa conmemorativa de la Gesta de Malvinas. “Honor, valor y gloria, a quienes ofrendaron su vida en la defensa de la soberanía nacional en la primera acción en combate de la Fuerza Aérea Argentina, inmortalizada en la heroica Gesta de Malvinas”.

Para finalizar el acto, el diácono Rubén Fonseca, realizó la bendición correspondiente de las placas y las máximas autoridades presentaron una ofrenda floral a los caídos.

Por su parte el titular de la Fuerza Aérea Argentina manifestó “San Julián es Malvinas, Malvinas es Gesta, es heroísmo, es coraje, es bravura, es todo lo que es la Fuerza Aérea hoy gracias a esos guerreros que desde San Julián y desde las otras bases, han hecho que esta institución sea distinta desde ese momento. Vamos a volver, a Malvinas por supuesto y a San Julián también”.